III - Época de oro de la lucha libre en Bogotá
Entre 1968 y 1975 la lucha libre se Bogotá se divide en 3 compañías: la de El Jaguar de Colombia con sede en la Arena Bogotá del sector de Paloquemao, la de El Tigre Colombiano Bill Martínez que se asentó en el Coliseo Cubierto de la Feria Exposición, y la promoción de King Brinner, uno de los pocos luchadores europeos que se radicó en la capital colombiana.
Cada compañía entrenaba y preparaba a sus
luchadores para sus eventos; cada una tenía su propio ring e implementos,
además de entrenadores que no eran más que los luchadores más veteranos; esto
causó que hubiese una gran variedad de estilos en la lucha, haciéndola más
llamativa; pues el instructor entrenaba a sus alumnos según su lugar de origen
y el estilo aprendido allí. Dentro de la ‘troupe’ (como se denominaba la liga
de luchadores) se fomentaban los códigos morales para luchar, lo que hizo de la
lucha libre una profesión con sus propios principios a la que no cualquiera
podía acceder. Durante aquella época se podía vivir cómodamente del oficio,
cosa que lastimosamente no sucede hoy en día.
La troupe de la época contaba con luchadores europeos,
mexicanos y colombianos; pero por cuestiones económicas y de patriotismo, esta
liga se dividió en dos: los mexicanos se presentaban en la Plaza Santamaría y
los españoles en el Coliseo Cubierto. Las luchas solían ser entre un técnico y
un rudo. El técnico debía ganarse al público con movimientos espectaculares, bondad
y buenas costumbres, el rudo tenía un papel más divertido: golpear ilegalmente,
insultar a la gente y cometer toda clase de jugadas sucias para someter al
técnico como romper o quitarle su preciada máscara, uno de los insultos más
grandes dentro del deporte. Allí el árbitro debía velar para proteger la
identidad del luchador.
Figuras como El Santo o Blue Demon llegaban a
la capital para complacer a un público que se había vuelto muy exigente, por lo
que las visitas de leyendas del deporte o las estipulaciones en las luchas no
se hicieron esperar: había peleas entre técnicos, entre rudos, luchas por
parejas con o sin relevo y luchas femeninas que eran exclusivas de las
luchadoras mexicanas. También era común ver peleas donde se enfrentaban cuatro
o más competidores en el ring con o sin alianzas, o incluso luchas en
desventaja donde un solo luchador se enfrentaba a dos o tres oponentes. Por
último, las luchas más codiciadas eran aquellas en las que un luchador se
jugaba algo preciado como su máscara, su cabellera, su barba o su contrato.
Durante esta época la admiración hacia el luchador
por parte de los fanáticos era comparable a tener un ídolo de historietas o
películas, es el caso de El Santo de México, quien protagonizó sus propios
comics y filmes, y que visitó Bogotá para enfrentar al Tigre Colombiano en 1963
frente a un público que no sabía si apoyar al ídolo nacional o a la leyenda de
la lucha libre mexicana.
Si deseas saber más acerca del Tigre
Colombiano, quien fue Campeón Mundial de la lucha libre en Alemania, puedes
leer la entrevista que le hice, o consultar el artículo en el que resumo dicha
conversación. Ambos productos se encuentran disponibles en este sitio web.
Gracias por pasar este tiempo aquí. Recuerda
que si quieres aprender más tenemos disponible un trabajo escrito detallado e
incluso un video documental. Ambos los encuentras en este mismo blog y en los
enlaces a continuación:
Trabajo escrito: Historia, evolución y resurrección de la lucha libre en Bogotá
Video documental - Sangre, esfuerzo, gloria y honor: Un recorrido por la lucha libre en Bogotá
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