V - La lucha libre y los medios de comunicación

 

El comic fue uno de los medios que fomentó un público potencial de la lucha libre en Bogotá ya que sus mensajes estaban abiertos a toda la población de cualquier edad, de manera que los niños y jóvenes durante las décadas de 1950 y 1960 -a través de los comics de El Santo o Blue Demon- hallaron familiaridad con la lucha sin siquiera haber ido a las arenas.

La industria cinematográfica también influyó, pues las películas con temática de lucha libre o protagonizadas por los ídolos del deporte que se presentaban en los teatros de la capital tenían tal impacto que algunas de ellas eran transmitidas en televisión nacional como ocurrió durante 1967 por el canal 7 a las 9 pm. En estos años la entrada al cine costaba entre 4 y 50 centavos dependiendo del teatro y la duración de los filmes. Es necesario mencionar que algunas de estas películas tenían restricciones de edad que iban desde los 14 hasta los 21 años de edad. Las funciones normalmente eran a las 2, 5 y 9 pm.

Hacia 1950 la radio se involucra con la lucha libre cuando el sistema Tricolor, dueño de emisoras como la Básica Tricolor, Radio Santa Fe, la Metropolitana, Mil-20, entre otras, se hizo con un porcentaje de la empresa de la lucha libre. A esto se unió la empresa de bebidas Bavaria, que promocionaba sus productos en la radio y vendía cerveza en los espectáculos de lucha libre; otras empresas que patrocinaban el deporte eran Todelar, Postobon y Kola Sol.

El locutor de la lucha libre para radio no era un sujeto especializado en la materia, sino que era el narrador de los deportes de la época como fútbol, boxeo, ciclismo y demás.

El primer medio escrito del que se valió la lucha libre para llegar a la sociedad fue la prensa, especialmente el diario El Espectador, donde aparecía la publicidad de los eventos en la sección de espectáculos de los miércoles y sábados. Allí se incluían la cartelera, las novedades, los precios, horarios y las fotografías de los gladiadores de turno. Este hecho, sumado a una alianza con el servicio ordinario de buses de la ciudad dio aún más popularidad a la lucha, pues los conductores de buses entraban gratis a los espectáculos para luego transportar a los asistentes a los distintos barrios de la ciudad. Era común ver en la cartelera de los eventos la leyenda “buses a todos los barrios”.

“Mujeres y niños pagan la mitad” fue otra de las frases que popularizó la lucha libre, convirtiéndola en un espectáculo familiar y típico de los bogotanos, a tal punto que las empresas debían utilizar expendios diferentes a las taquillas de los coliseos para evitar muchedumbres a la hora de adquirir boletos para los eventos.

Los precios de las boletas iban aumentando o disminuyendo dependiendo del año y del prestigio de los luchadores de la troupe de esa temporada, por ejemplo, en 1959 hubo una afluencia masiva de luchadores extranjeros como Boby Olson, El “Medico Asesino”, El “Tigre Colombiano”, etc. Allí la boleta de Ring Side (alrededor del ring) estuvo a 10 pesos, la preferencial estuvo 5 pesos y la general a 3 pesos. En 1963 cuando se contó con la presencia de grandes estrellas de la lucha libre mundial como “Blue Demon”, “El Santo”, “Huracán Ramírez”, “El Medico Asesino”, Primo Carnera, entre otros, la entrada a la Santamaría estaba a 25 pesos en Ring Side, a 12 pesos en preferencial y a 8 pesos en general.

 

Gracias por pasar este tiempo aquí. Recuerda que si quieres aprender más tenemos disponible un trabajo escrito detallado e incluso un video documental. Ambos los encuentras en este mismo blog y en los enlaces a continuación:

Trabajo escrito: Historia, evolución y resurrección de la lucha libre en Bogotá

Video documental - Sangre, esfuerzo, gloria y honor: Un recorrido por la lucha libre en Bogotá

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